miércoles, 23 de julio de 2014

Las Emociones y El Trabajo

Las tensiones de la vida moderna, la hiper-competencia en el terreno individual y empresario, la presión del reloj, la exigencia de un constante perfeccionamiento profesional, etc., son situaciones que tienden a alterar el estado emocional de la mayoría de las personas consideradas normales, llevándolas al borde de sus propios límites físicos y psíquicos. El resultado, a menudo, es el desequilibrio emocional.

Este desequilibrio no sólo afecta la vida más íntima de una persona, sino que afecta su trabajo y su desarrollo profesional, porque las emociones desempeñan un papel importante en el ámbito laboral. De la ira al entusiasmo, de la frustración a la satisfacción, cada día nos enfrentamos a emociones -propias y ajenas. La clave está en utilizar las emociones de forma inteligente, para que trabajen en beneficio propio, de modo que nos ayuden a controlar nuestra conducta y nuestros pensamientos en pos de mejores resultados.




Por otro lado, cada uno de nosotros influye en el estado de ánimo de los demás. Es perfectamente naturalinfluir en el estado emocional de otra persona, para bien o para mal; lo hacemos constantemente, ‘contagiándonos’ las emociones como si fueran el más poderoso virus social.

Por eso se verifica hoy una tendencia mundial en la demanda de recursos humanos (especialmente ejecutivos), que valora la capacidad de interrelación emocionalsobre la capacitación técnica.

Porque tanto el trabajo como el aprendizaje son sociales. Las organizaciones son ‘redes de participación’. Para lograr un desempeño efectivo en los trabajadores del conocimiento (de cualquier trabajador, en realidad), la clave está en inyectar entusiasmo y compromiso, dos cualidades que las organizaciones o empresas pueden crear, pero no imponer.


Hoy no basta con un alto coeficiente intelectual para triunfar profesionalmente, para competir o para desarrollar una empresa; se requiere un control emocional adecuado, que nos permita tener una interacción armónica en nuestro ambiente laboral: socios, colegas, empleados, proveedores, clientes, etc.

Sin duda alguna, la inteligencia emocional no es una varita mágica; no garantiza en una empresa una mayor participación en el mercado ni un rendimiento más saludable. La vida de toda corporación es extraordinariamente fluida y compleja. Ninguna intervención, ningún cambio por sí solo, puede arreglar todos los problemas. Pero si se ignora el ingrediente humano, nada de lo demás funcionará tan bien como debería. Las empresas cuya gente colabora mejor tienen ventaja competitiva.

En ese sentido, las facultades de la inteligencia emocional son sinérgicas con las cognitivas; los trabajadores excelentes poseen las dos. Cuanto más complejo es el trabajo, más importante es la inteligencia emocional, aunque sólo sea porque la deficiencia en estas facultades puede dificultar la aplicación de la pericia técnica y el intelecto que se tenga.

La Competencia Emocional y La Salud

 Muchos expertos creen que la falta de competencia emocional provoca diferentes cuestiones, que pueden conducir a una supresión de las emociones; está demostrado que interiorizar las emociones,  puede llevar a un deterioro de la salud física y mental, donde aumentan los niveles de estrés, lo que puede causar condiciones peligrosas, como la hipertensión,  aumento o pérdida rápidos de peso o fatiga. 





Suprimir las emociones puede llevar a padecer depresión, y  las relaciones con otras personas pueden sufrir,  debido a una incompetencia emocional, que provoca una falta de intercambio emotivo; aunque existen muchos tipos de problemas emocionales que pueden causar dificultad en la competencia emocional, la inteligencia emocional juega un papel importante en la capacidad que tiene una persona para aprender competencias. 




Para aquellas personas que sufren enfermedades o problemas mentales que interfieren en las competencias, es importante como primer paso, ayudar a desarrollar la  inteligencia emocional; cuando una persona con problemas es capaz de distinguir entre unas emociones y otras, puede comenzar  a aprender cómo aplicar estas emociones a la vida diaria. 

Objetivos de la Competencia Emocional

  • Desarrollar el Cociente Emocional (que a diferencia del Cociente Intelectual, puede ser incrementado a cualquier edad)
  • Favorecer el equilibrio emocional en la intimidad y el trabajo
  • Alinear nuestros recursos anímicos para el entusiasmo y la motivación
  • Descubrir el poder de guía de nuestras emociones en su vínculo con nuestros deseos y metas vitales
  • Aprender a utilizar las emociones saludables como guía para la acción adaptativa y la resolución de problemas
  • Fomentar relaciones armoniosas
  • Aumentar las habilidades sociales
  • Mejorar las habilidades de empatía
  • Aprender a reconocer e interrumpir patrones improductivos 
    de respuesta emocional
  • Potenciar el rendimiento laboral
  • Generar defensas para la reacción positiva a la tensión y al stress

Competencia Emocional y su relacion con la Competencia Social

Otro aspecto individual de la competencia emotiva, es la competencia social, que se refiere a la empatía con los demás; en ella destacan las habilidades sociales, las cuales resultan importantes en un ambiente de trabajo, y para lograr éxito en las relaciones, es importante manejar una comunicación eficaz y saber gestionar los conflictos. 

A través de la competencia emocional, los seres humanos tienen la capacidad de reaccionar  a sus emociones personales y a las experimentados por otras personas; un individuo puede responder correctamente cuando alguien experimenta emociones, como la ira, el miedo y el dolor. El reconocimiento de las emociones personales abre la posibilidad de responder adecuadamente a las emociones que otras personas experimentan, pero sin conocer las propias emociones, es difícil ayudar o sentir empatía por otra persona,  a través de sus emociones.

¿Qué es la competencia emocional?

La competencia emocional describe la capacidad que tiene una persona para expresar  sus propias emociones, con total libertad, y se deriva de la inteligencia emocional, que es la capacidad para identificar las emociones; la competencia se aprende y  determina la habilidad que tiene una persona para interactuar de forma constructiva  con otras personas. 



Esta competencia emocional personal se basa en la conciencia de uno mismo, la cual resume el reconocimiento de las emociones individuales y cómo las emociones afectan a otras personas, y también se basa en  la capacidad de mantener un control emocional y cómo manejar la adaptación; hay que tener en cuenta que para ello, hay que ser capaz de entender sus emociones personales antes de valorar las emociones de otras personas.